Tradiciones navideñas del mundo

 
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Empieza la cuenta atrás para la llegada de la Navidad, y con ella la hora de poner en práctica una serie de tradiciones que algunos aborrecen y que para otros son auténticos rituales. Costumbres que varían bastante de una zona a otra del territorio nacional, y que lo hacen todavía más si viajamos por el globo terráqueo viendo qué se esconde en los hogares de los demás durante estas fechas tan señaladas.

Las costumbres de cada cultura son una de las características de lo que hace que una comunidad se sienta como tal. Compartimos una historia y unas tradiciones que nos parecen de lo más normal, tan arraigadas en nuestras vidas que a veces olvidamos que no son las únicas. Más cuando se trata de leyendas o ritos que cada uno cuenta a su manera y adapta a sus circunstancias. Un buen ejemplo son los números de la buena suerte, ese siete que en muchas culturas nos parece divino, es señal de la mala suerte para muchas otras como la china o la vietnamita. Ocurre lo mismo con las tradiciones navideñas, las hay para todos los gustos y colores.

Algunas costumbres que nos eran ajenas, ya no nos parecen tan extrañas gracias sobre todo al cine y la televisión. Eso de darse un beso si coincidimos bajo un ramillete de muérdago, resulta de lo más normal, aunque poco sepamos de por qué es así. Otras que llaman mucho la atención fuera de nuestras fronteras, nos resultan familiares porque no nos pillan tan lejos. Es el caso de las escatológicas figuras del “caganer” y el “tió de Nadal”, típicas en Cataluña pero que se han internacionalizado en los últimos años. No son los únicos que cuentan con personajes navideños propios; mientras aquí nos debatimos entre montar el árbol o el belén, en Suecia lo que se construye es una cabra de paja, en la localidad de Gävle esta Cabra de Navidad es de dimensiones gigantescas y se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad.

Islandia merece un capítulo aparte, puesto que la mitología está muy presente durante la “Navidad vikinga”, conocida como Yule. Grýla es un monstruo que vive en las montañas y desciende a los pueblos para buscar a los niños que se hayan portado mal. Casada en tres ocasiones, se dice que tuvo 13 hijos, los “jólasveinar”, todos ellos tan terroríficos que durante un tiempo se prohibió usar estos personajes para asustar a los niños. Hoy en día, aunque siguen siendo ogros, son algo parecido a Santa Claus. Dentro de esta “familia” de personajes navideños llama la atención el gato de Yule o Jólakötturinn, presente de forma parecida en otros países nórdicos. Dice la tradición que si no compras ropa nueva para la Navidad, el gato te comerá. Esta leyenda ha derivado en que se entregue ropa a aquellos que no pueden permitirse comprarla para que nadie tenga problemas con este malvado gato.

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En Italia cuentan con la Befana, una especie de bruja buena que deja regalos. Los italianos, como en España, tradicionalmente celebran el día de Reyes, y es ahí cuando la Befana hace su labor. En Grecia, y en otros países de la misma zona como Chipre, Turquía o Bulgaria, tienen a los Kallikantzaroi, demonios que viven bajo la tierra pero salen a la superficie entre el 25 de diciembre y el 6 de enero; son el equivalente de los “goblins”, la versión oscura de los gnomos, que vienen a traer problemas a los humanos pero que, por fortuna, desaparecen en la Epifanía. En Austria también tienen a su propio monstruo navideño, al cual llaman Krampus, y que es en realidad quien representa el mal en oposición a San Nicolás. En toda Europa central, y especialmente en Holanda, esta figura pre-navideña es fundamental, y una de las bases del origen de Papá Noel. San Nicolás llega el 6 de diciembre a traer regalos a los niños, menos a quienes se porten mal, que serán castigados con ser enviados a… ¡España!

Además del folclore y los personajes propios de cada sitio, la Navidad también deja diferentes costumbres y comidas. Porque eso sí, si hay algo que se repite en todas las culturas es pasar una velada junto a la familia en torno a una cosa tan básica y necesaria como es la comida.

Los nórdicos celebran la Navidad con un dulce que asemeja un tronco, en imitación al Tronco de Yule. En Groenlandia son bastante “especiales” con el menú navideño: entre las especialidades está el comer piel cruda de ballena (“mattak) o el “kiviak”, unas 500 aves alcas metidas en el cuerpo de una foca que se deja fermentar durante unos 7 meses. En Japón, a raíz de una exitosa campaña publicitaria, en Navidad comen algo tan poco exótico como es el pollo de la cadena de restaurantes KFC. En Cataluña y en Valencia, pero también en otros lugares, es típico celebrar el día 26; se aprovecha la “ropa vieja” y con los restos de la comida del día de Navidad se cocinan canelones o, en algunos sitios, croquetas. En Eslovenia, la persona de mayor edad tiene que lanzar pudding al techo con una cuchara de madera; cuanto más quede pegado, mejor. Este postre es típico también del Reino Unido y, al cocinarlo, todos los miembros de la familia deben remover la masa en determinado sentido mientras piden un deseo. Los portugueses dan tanta importancia a la comida de Navidad, la consoda, que dejan sillas y cubiertos preparados también para los que ya no están en vida. En Venezuela, la cena típica de Nochebuena son los “tamales”, unos rollos de maíz rellenos de carne picada y verduras. En la capital del país, Caracas, se ha convertido en una tradición ir a la misa de Navidad en patines, ya que no hay transporte ese día.

Una costumbre navideña muy extendida es la de esconder cosas. En Noruega hay una tradición con siglos de antigüedad, y es la esconder las escobas para que los espíritus malignos no puedan encontrarlas y montar en ellas. En Alemania se esconde un pepinillo en el árbol de Navidad el día 24 de diciembre, y a la mañana siguiente al niño que lo encuentre se le da un pequeño obsequio. Los suecos esconden una almendra en el pudding y se supone que quien lo encuentra se casa en menos de un año.

Éstas son solo algunas de las costumbres y tradiciones de Navidad por el mundo, aunque hay muchas más. Siempre conviene, si se pasan estas fechas fuera de casa, saber cómo se celebra la Navidad en ese sitio. Si vas a Estonia, por ejemplo, que sepas que te pasarás la Nochebuena en la sauna.

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