Luz Mari, un ejemplo de valentía y lucha constante

 

Valiente y luchadora, Luz Mari es otro ejemplo de Nuestra Gente. Esta joven barreña ha comenzado un nuevo proyecto que, en tan sólo unos meses, está obteniendo muy buenos resultados, y lo más importante, está dejando huella.

La vida para Luz Mari ha estado llena de obstáculos. Desde muy pequeña vino sufriendo acoso escolar, y también social: “mi época estudiantil ha estado marcada por insultos y vejaciones”, ya que sufría una malformación congénita conocida como labios leporinos y paladar hendido. Esta traumática experiencia le ha empujado a construir un blog: ‘Gracias a mis complejos’, en el que comparte sus vivencias y ofrece distintos consejos.

Y ¿por qué ‘Gracias a mis complejos’? “Porque gracias a ellos soy como soy. Gracias a que se metieron muchísimo conmigo en el colegio soy de una forma de ser un poco más a la defensiva, lo que me ha dejado estudiar más a las personas, saber a quién debo abrirme, con quién debo entregarme”.

El blog, que en tan sólo un mes roza los seiscientos seguidores de distintas partes del mundo, está dedicado a los más pequeños, a jóvenes y adolescentes que puedan verse rechazados, así como también a sus padres y madres, ofreciéndoles consejos sobre cómo enfrentar episodios de acoso. “Si son padres sufridores, también podrán aprender de lo que mis padres vivieron, de cómo lo enfrentaron”, explica.

Los padres de Luz Mari se vieron sorprendidos por su enfermedad, y no sólo tuvieron que convivir con el trasiego de médicos, operaciones y revisiones constantes, sino también “tuvieron que aprender que yo tenía que ser natural y normal, como mis otras dos hermanas, como cualquier otro niño. El qué lástima no sirve; qué lástima es no tener un plato de comida para darles a tus hijos, lo mío es un defecto físico y se puede arreglar”.

Sin embargo, lo más duro fue enfrentarse al rechazo. “A mi madre le contaba de la misa la mitad, porque sabía que sufría. Así que de diez situaciones, le contaba cuatro”. De hecho, a través del blog, el que Luz Mari está escribiendo a corazón abierto, sus padres están conociendo muchas malas experiencias que vivió su pequeña.

“El día que ya no pude disimular más fue cuando vine del colegio bañada en agua por completo, porque me cogieron entre unos cuantos las manos para que no me pudiera defender y se dedicaron a escupirme agua encima”, relata Luz Mari con gesto serio y añade algunas otras tristes anécdotas, como por ejemplo cuando la tiraban de la bicicleta o cuando todavía hoy muchos adultos la miran fijamente y con descaro.

Afortunadamente, ella sabe reponerse: “mi forma de ser es así, tirar para adelante y siempre positivamente. A lo malo le das la vuelta y a seguir”. Sin embargo, a pesar de esta fortaleza que demuestra sobreponerse a una experiencia así no es tarea fácil. “Lo aceptas y te resignas, y sobre todo piensas en un mañana, porque yo siempre esperaba unas operaciones, esperaba ese momento en el que me operase y fuese como todos ellos, porque entonces sí me iban a respetar. Siempre tenía ese deseo, esa necesidad, que era la que me permitía aguantar”.

Y las operaciones llegaron, diez en la cara y tres en el resto del cuerpo. Todavía no se había recuperado de la anestesia cuando la pequeña Luz Mari preguntaba: “¿para cuándo la siguiente?”. A los jóvenes que sufren acoso, Luz Mari les recomienda que denuncien porque el silencio no es una salida: “lo principal es hablar con los padres y que lo pongan en conocimiento del colegio. Si ven que esto llega a mayores que acudan a las autoridades”.

El desvirgamiento verbal es otro de sus muchos consejos: “es el momento cuando decides que a partir de hoy vas a ser libre y vas a contestar lo que te apetezca”. Por ejemplo, cuando en un pub alguien cuchichea sobre ti y “en lugar de agachar la cabeza me enfrento, pero siempre con educación, la que ellos no tienen”.

Además, todos podemos colaborar para acabar con esta lacra social; “yo lo hago a diario en la calle, si veo una actitud abusadora de un niño con otro les doy un toque de atención. Si en ese momento puedo parar una situación de acoso, la paro, porque por ser diferente no tienes por qué ser sufridor”.

A partir de este blog, Luz Mari quiere escribir un libro: “me gustaría que sirviera de algo el estar aquí en esta vida, que me vaya llena de algún tipo de sentimiento”. También tiene en mente acudir a colegios para dar charlas sobre acoso escolar.

‘Gracias a mis complejos’ trata de esto, de compartir, de advertir, de aconsejar, de llegar a aquellos que también lo pasan mal.  “Se basa en agradecer a la vida, a mis complejos, ser como soy y en poder transmitir a la gente que se puede vivir con ello, que se puede incluso disfrutar de la vida de otra forma”, explica con ilusión.

Luz Mari tiene una clara vocación social. De hecho, hace unos años estuvo implicada en un proyecto, ‘Los Barrios Solidarios’, en el que junto a un grupo de voluntarios llegaron a asistir hasta cuarenta familias. “Fue un trabajo muy bonito, en el que te das cuenta que todavía existe gente que tiene bondad, a mí me llenó muchísimo”, aunque asegura que en este tipo de iniciativas quien ayuda es quien más recibe, quien sale ganado.

De toda esta aventura, con sus luces y sus muchas sombras, Luz Mari se queda con su forma de ser. “He sufrido bastante, me han pasado cosas que no tienen nada que ver con mi enfermedad, y entonces como ya vengo del acoso, pues otras situaciones por las que he pasado que han sido bastante duras las he logrado sobrellevar, todo es gracias a la base de la que vengo.”

El testimonio de Luz Mari nos sobrecoge, pero nos enseña que su optimismo y su entusiasmo son los acordes que ponen música a su vida. Esta joven barreña ha aprendido a caerse y levantarse con más ganas, ha elegido salir a la calle y pelear, no esconderse: “yo elijo enfrentarme a la sociedad, al que me mira bien y al que me mira mal, al que me dice guapa y al que me dice fea, voy para adelante y quisiera que todo el mundo hiciera lo mismo”.

Luz Mari se abre en canal y comparte su secreto: “sonríe a la vida y de lo malo saca siempre lo mejor. Todo pasa por algo. Lo mejor está por llegar”.

Así que sí, es cierto, hay algo que diferencia el rostro de Luz Mari de muchos otros corrientes, y es un intenso brillo y una sonrisa perpetua llena de chispa, de magia y de ilusión por vivir.

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