Esta noche atrasamos el reloj, conoce todos los detalles de esta práctica

 

Esta noche todos atrasaremos el reloj una hora. A las 03.00 horas de la madrugada serán las 02.00 horas. Así que dormiremos una hora más, amanecerá y anochecerá más pronto.

Un acontecimiento que se repite todos los meses de octubre en nuestro país y que se vuelve del revés los meses de marzo, en los que adelantamos el reloj una hora. Todo con un mismo fin: el ahorro energético.

Según el libro “Seize the Daylight: The Curious and Contentious Story of Daylight Saving Time” de David Prerau, Benjamin Frankilin, durante su etapa como embajador de Estados Unidos en Francia, escribió que había sido despertado varias veces a las seis de la mañana y que se había dado cuenta de que el sol salía antes de lo normal. Enseguida, se dio cuenta de que se podía ahorrar una gran cantidad de aceite durante la noche si la gente se despertaba antes para hacer sus tareas.

Se podría decir que ese fue el momento pionero en el que se plantea el cambio de horario, sin embargo, no fue hasta la I Guerra Mundial cuando este se llevó a gran escala, siendo Alemania el primer estado en aprobar el cambio de hora para reducir las horas de iluminación artificial y así ahorrar carbón que podría utilizarse en la guerra. Tanto amigos como enemigos no tardaron en seguir este ejemplo.

Así, en nuestro país, la explicación oficial asegura que la hora se cambia cuando llega el invierno para adaptar las horas de luz al tiempo que estamos trabajando. Y es que al reducirse notablemente las horas de sol resulta más cómodo y, sobre todo, más eficiente, energéticamente hablando, comenzar la jornada laboral ya de día y acabarla cuando todavía no se ha hecho de noche.

Cierto es que muchos piensan que se trata de una idea ilógica, ya que a media tarde ya que es necesario encender todas las lámparas, sin embargo, está demostrado que el grueso del consumo electrónico se concentra en las primeras horas del día y que supone un ahora entre el 5 y el 10% de energía.

¿Qué trastornos supone el cambio de hora?

Según los expertos, se necesita entre uno y cinco días para que nuestro cerebro se ajuste al nuevo cambio de horario. Cierto es que el cambio de hora en marzo suele ser más agresivo, ya que el cuerpo nota esa hora perdida, sin embargo, el ajuste de otoño también se deja notar: cansancio, malestar físico, cambio de humor, alteraciones del sueño o estado de ánimo. Además, las personas con alguna enfermedad, que necesitan mantener sus rutinas y descansar adecuadamente, suelen ser los más afectados por esta modificación horaria.

Para que el cambio de hora sea más llevadero, los expertos aconsejan mantener la regularidad en los horarios de alimentación y sueño, adaptar nuestra actividad diaria a las horas de luz solar, no utilizar fármacos, limitar el consumo de productos estimulantes como el alcohol, tabaco o cafeína y evitar las siestas de más de veinte minutos.

Así que ya sabes, estate preparado y muy atento, no olvides camiar la hora y aprovecha ese ratito más de sueño.

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