Una joya de la naturaleza barreña aún por descubrir

Foto: Desirée Varó

“Adoraban todas las piedras, porque decían que todas habían sido primero hombre, y que todos los hombres en muriendo se convertían en piedras, y que habrá de llegar el día en que todas las piedras resucitasen hechas hombre”, Lucas Fernández de Piedrahita.

Las campanas de San Isidro acaban de sonar anunciando que son las nueve de la mañana. A pesar de la temprana hora, el sol comienza a hacer de las suyas. En la puerta de la delegación de Medio Ambiente nos esperan Manolo, guarda forestal, que nos llevará por el sendero hasta nuestro destino; y Cibeles, arqueóloga que nos va contando todo sobre el tesoro escondido de Los Barrios.

Tomamos la carretera que une este municipio con Facinas y a unos tres kilómetros dejamos el 4×4 para continuar nuestro camino a pie. El Sol aún más fuerte y nosotros cada vez más ansiosos por llegar. Seguimos caminando y de la nada aparecen ante nuestros ojos, como si de un espejismo se tratara. Ahí están, los abrigos de Bacinete, abriéndonos sus puertas para dejarnos viajar unos 5.000 años atrás en el tiempo y deleitarnos con la maravilla que esos “hombres piedra” nos dejaron como legado.

Representaciones naturalistas y esquemáticas

Representaciones en uno de los abrigos. Foto: Desirée Varó

El yacimiento de Bacinete se encuentra exactamente en la Sierra del Niño, la cual alberga numerosas cavidades y abrigos creados en la roca arenisca por la continua erosión eólica. Se trata de un enclave de gran importancia en el arte postpaleolítico, pues fue fundado por los primeros productores del Campo de Gibraltar que nos dejaron todo un legado de pinturas que abarcan una cronología que va desde el Neolítico hasta final de la Edad de Bronce.

Según nos explica la arqueóloga, existen dos tipos distinto de representaciones, una más esquemáticas y otras más naturalistas. “Las investigaciones señalan que las naturalistas son más antiguas, finales del Paleolítico principios del Neolítico. Por tanto, cuanto más esquemáticas son, más se van acercando al final del Neolítico, Calcolítico y Edad del Bronce. Como no hay una datación empírica, lo que se cree es que o bien los dos conviven o que están en la misma superficie de la roca, pero creadas en épocas diferentes”, apunta Cibeles.

Un complejo ruprestre distinto

Foto: Desirée Varó

Además, observando el lugar y escuchando lo que nos cuentan sobre su historia, nos damos cuenta de que no parece un lugar dónde vivieran estos antepasados nuestros. Según los estudios, es un complejo rupestre diferente a otros lugares en los que se contemplan estas manifestaciones. Y es que, cuando te adentras en él no tienes la sensación de estar en un espacio aislado, sino más bien en un lugar que ha sido destinado para ser visitando, más allá del refugio o el descanso. Es por esta razón, por la que hay documentos que sostienen la hipótesis de que se trata de un lugar de “romería”.

Así, se cree que las diferentes tribus que competían en el día a día por los recursos naturales se congregaban en Bacinete, al igual que las actuales romerías, para celebrar fechas señaladas, marcar el cambio de las estaciones o cerrar y celebrar tratos matrimoniales entre miembros. Además, se puede reconocer entre las representaciones que se reflejan en estos abrigos una figura antropomorfa conocida como “El Chamán”. Aparece como una representación de mayor tamaño que el resto, situado en el centro del abrigo principal y con unas manos de escala mayor que el cuerpo. Algunos autores lo interpretan como una simbología estelar.

Prácticas rituales

Imagen en la que se pueden observar las digitaciones. Foto: Desirée Varó

Otros autores, sin embargo, afirman que este yacimiento, al tener una disposición cóncava, tiene unas características acústicas que lo hace perfecto para la práctica de rituales. De esta forma, los habitantes de aquella época creían que serían oídos mejor por todos los congregados en el lugar.

Además, justo a la espalda de la roca principal, se puede apreciar una más pequeña y casi a escasos metros del suelo. Un lugar de apariencia acogedora, aislado del resto del complejo. “Existen aquí una serie de puntos, de digitaciones. En total se pueden contar 9 y se han identificado con las nueve lunas del ciclo del embarazo. Así, existe la hipótesis reciente de que este lugar, al ser todo el complejo un sitio sagrado, podría haber sido usado por las mujeres de la época como un paritorio”, explica la arqueóloga.

Y un dato aún más curioso. La investigadora Mónica Solís Delgado hizo un estudio sobre Bacinete, y en su tesis, interpretó una de las figuras que se recogen en uno de los abrigos como tres antropomorfos con los brazos en asa. Al final, cuando lo había entregado todo, se le hizo la luz y lo que vio en realidad fue un barco. Vio claramente la representación de una embarcación con los remos y el timón, algo que llama la atención, pues tienes que caminar mucho para llegar a ver un barco cerca de este lugar. Se trata de una hipótesis sobre la que habrá que profundizar, pero que sin duda nos hace pensar sobre todo lo que aconteció en este lugar.

Y es que, amigos lectores, Bacinete es un tesoro que aún queda por descubrir. Una joya sin igual que tenemos la suerte de poseer y de la que nos debemos sentir muy orgullosos.

Fuentes: Cibeles Fernández y Mónica Solís Delgado.

 

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