Diez valiosos consejos para combatir la resaca en Año Nuevo

 
Siempre decimos que vamos a empezar bien el año y siempre lo empezamos con una gran resaca.

Como dice el refranero castellano, “noches alegres, mañanas tristes”. Esta es la realidad de Año Nuevo. Después de una noche loca y mágica en la que, algunos más que otros, han abusado del alcohol, llega el arrepentimiento y la temida resaca.

Seguro que escuchamos a más de uno decir hoy lo típico de “No volveré a beber”, “esta es mi última borrachera”… Por eso, aquí os dejamos diez valiosos consejos para hacer frente a la temida resaca de Año Nuevo.

  1. Be water, my friend. Un clásico universal, recomendado por todo ser viviente y bebiente. Agua, mucha agua. Antes, durante, y después de las otras bebidas. El agua diluye el alcohol en la sangre, lo ahoga. Hay sustento científico y todo: el alcohol deshidrata, y es la deshidratación la que genera la mayor parte de esos desagradables efectos colaterales. Se recomienda dejar una botella grande al lado de la cama e ir bebiendo poco a poco.
  2. La película estomacal. Todos los que sobrevivimos a la adolescencia lo sabemos: si no comiste, pega más, pega más, pega más. Hasta cuatro veces que con el estómago entretenido. O sea, si te invitan a la fiesta, más vale picar algo antes de acercarse a la barra. Los hidratos de carbono funcionan muy bien, porque ayudan a absorber el alcohol. Así que derecho a la mesa de pastas. Ah, también caminan las grasas y aceites: la fórmula del éxito es la pizza. Si el brindis se te viene encima y eres valiente, tómate una cucharada de aceite de oliva. La idea es que forme una película estómago-protectora.
  3. Tiempo al tiempo. Aunque sientas que el cuerpo se apaga sin pedir permiso, intenta aguantar un ratito más. No vayas derecho de la discoteca a tu casa, date una vuelta, que te dé el aire y que pase un tiempo prudencial entre el último trago y la hora de meterte a la cama.
  4. Bombones, chocolates, caramelos. No es momento de hacer dieta. Mientras esperas que pase el tiempo, localiza la próxima fuente de glucosa y da buena cuenta de ella. Nada como una torta de chocolate, pero en caso de emergencia, hasta puedes vaciarte un sobrecito de azúcar en la lengua. El alcohol produce pérdida de glucosa, y hay que recuperarla como sea. Además, la glucosa tira las neuronas para arriba, aunque sea por un ratito; te ayuda a despertarte y llegar mejor a puerto seguro.
  5. Dame un limón. Todos hablan del limón: solo, con coca cola, con agua y sal. Lo mejor con un té de limón. Corta uno en rodajas y ponlo a hervir diez minutos en una ollita con dos tazas de agua. Si te resulta intragable, agrégale un poquito de azúcar, y adentro.
  6. La variante energética. La vitamina B también ha sido damnificada durante la noche. Un licuado de banana con leche y frutas secas, al mejor estilo fisicoculturista, puede ayudar.
  7. Con farmacia y aguante. El gran problema de estas soluciones químicas es el formato: una verdadera resaca machaza no admite tragar pastillones así como así. Que tengas suerte.
  8. Hidroterapia. Si te encuentras mal, una ducha caliente ayuda a transpirar y eliminar las toxinas. Termínala con un golpe de agua fría, que estimula la circulación.
  9. Ventílate. El cuerpo queda muy débil y necesita reposo, dentro de lo posible al aire libre, para evitar mareos. Si hay que trabajar sí o sí, trata de quedar cerca de una ventana abierta, y tómatelo con calma.
  10. Como un atleta. La manera más rápida de recuperar sales, potasio y vitaminas es la de los deportistas: las bebidas isotónicas, léase Gatorade, Acquarius y sucedáneos. También son muy útiles los jugos de frutas (el famoso jugo de tomate frío es un clásico atemporal), y las sopas.

Se el primero en comentar

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.