José Chamizo: “En Los Barrios me siento yo mismo”

 
José Chamizo

Después de varios meses intentando concertar una entrevista con José Chamizo, por fin conseguimos encontrar un hueco en su apretadísima agenda para hablar con una de las personas más ilustres y conocidas de Los Barrios.

Nos citamos en el Centro Documental José Luis Cano de Algeciras en donde tiene lugar la presentación de su último libro, “Dos de dos teatro”, que engloba dos magníficas obras de teatro. La primera es un monólogo titulado “Lucía y otras vidas probables” del que es autor José Chamizo en solitario. La segunda se titula “Móviles” escrita por José Chamizo de la Rubia y Juan Carlos Galiana Auchel.

En este marco, entre los muros de uno de los edificios más modernos de Algeciras, comenzamos a conocer un poco más de la vida de esta genial persona, que ha sido cocinero antes que fraile y que ha hecho de casi todo en su vida… Y lo que le queda por hacer, ya que José Chamizo de la Rubia nunca deja de aprender y, es más, siempre necesita estar aprendiendo cosas nuevas, como nos confesará posteriormente en la entrevista.

José Chamizo tiene con una cultura y un conocimiento inabarcables y cuenta en su haber con decenas de reconocimientos públicos pero, sin embargo, en las distancias cortas es cercano y accesible y es una persona de la que se puede hablar cualquier tipo de tema.

Nacido el 16 de agosto de 1949 en la Villa de Los Barrios, José Chamizo cursó los estudios primarios en el municipio barreño y posteriormente comenzó el Bachillerato en Ronda para continuarlo en Algeciras.

Con 29 años fue ordenado sacerdote en Los Barrios por el obispo Dorado Soto y fue destinado a la Parroquia de Nuestra Señora de la Palma de Algeciras. Posteriormente fue trasladado como párroco a la Estación de San Roque-Taraguilla-Miraflores.

En esta etapa como párroco, José Chamizo empezó a conocer y a involucrarse a fondo en el problema de la drogodependencia en el Campo de Gibraltar. De hecho, su lucha contra la lacra de la droga en la comarca hizo que en 1993 compareciera en el Parlamento Europeo en la materia de la lucha contra la droga.

Este camino que siguió Chamizo hizo que posteriormente fuera designado Defensor del Pueblo Andaluz en el periodo 1996-2013. Por este cargo es por el que seguramente más se conozca a José Chamizo. Durante estos años desarrolló una intensa labor de protección y defensa de los colectivos más favorecidos.

En los últimos años, desde 2013, además de encabezar la publicación de varias obras literarias, José Chamizo de la Rubia se ha volcado en la organización Voluntarios por Otro Mundo, con sede en Sevilla, que, entre otras acciones atiende a colectivos o personas con problemas de adicciones o ayuda a los menores, de manera especial a los extutelados por la Administración.

Sin más dilación, reproducimos los más de veinte minutos de conversación que pudimos “robar” a este ilustrísimo barreño.

¿Cómo fue su infancia en Los Barrios?

La mía fue una infancia muy de pueblo. Yo iba al colegio del pueblo y con 7 u 8 años tuve el trauma de que me mandaron a estudiar a Ronda, al colegio Salesiano. Allí en la localidad malagueña estuve estudiando hasta los 15 años. Después volví otra vez al Campo de Gibraltar, cursé el Bachillerato en Algeciras y luego ya me desplacé a Ceuta a para hacer Magisterio.

Y ya en tercero de Magisterio decidí meterme al seminario…

¿Cómo surgió en usted la vocación religiosa?

Eso nunca se sabe. Yo creo que siempre la he tenido. Lo que sí tenía claro yo es que no quería entrar a una orden religiosa desde pequeño. Eso lo intuía yo y yo pienso que era más listo de chico que ahora (se ríe). Sí, de pequeño yo creo que era más inteligente. Esperé a tener 17 o 18 años y entontes es cuando tomé la decisión de ingresar en la Iglesia.

Yo creo que la vocación nace desde que era pequeño. Pero otro tema es tomar la decisión de meterme a cura. Hay gente que tiene vocación pero su decisión va en otra dirección.

¿Usted pasó por varias parroquias?

Cuando tomé la decisión estuve estudiando en Cádiz, allí estudié Teología y Filosofía en Sevilla y de Sevilla me mandaron a Roma a estudiar. Estudié en Roma. Hice curso en Francia… Y cuando terminé yo me vine porque tenía la posibilidad de haberme quedado en Italia.

No me quedé en Roma porque me dio miedo cuando conocí todo el auge de las Brigadas Rojas, los asesinatos… Y ahí tomé la decisión de volver a España.

Una vez en España, me mandaron como en prácticas. Y yo decía “mucha licenciatura, pero era menos en la parroquia que el sacristán.

Me mandaron a la parroquia de Ntra. Sra. de la Palma en Algeciras, en donde lo pasé muy bien e hicimos muchos amigos. Hicimos muchas cosas culturales con Juan José Téllez, con Juan Gómez Macías, con el pobre Pepe Guerra que ya ha fallecido… Con mucha gente, como Antonio Marín, que también murió.

De Algeciras me destinaron a la Estación de San Roque / Taraguilla, y desde ahí salgo para Defensor del Pueblo. En definitiva, he estado en dos parroquias.

¿Cómo surgió la posibilidad de ser Defensor del Pueblo Andaluz?

Ya era muy conocido antes de ser Defensor aquí y fuera de España, en el extranjero incluso. Date cuenta que de toda la movilización de Taraguilla y de la Estación y de Miraflores también se hizo eco toda la prensa europea, el Independence (Inglaterra) publicó un reportaje a mi modo de ver lamentable sobre la problemática de la zona…

La BBC también hizo un reportaje… Y sobre todo, en donde más conocían el movimiento era en Alemania. La televisión pública alemana hizo muchísimos reportajes y a partir de ahí siguieron su camino todos los periódicos. Una cosa llevó a la otra y el presidente Manuel Chaves me propuso ser Defensor del Pueblo. Al principio sin acuerdo político y luego ya hubo consenso.

¿Qué dificultades afrontó como Defensor del Pueblo?

Era una pelea continua. Son 17 años que no se pueden sintetizar tan rápido. Lo primero fue hacer visible la institución, que no era muy conocida en esa época. Había que hacer visibles a todas las personas que estaban perdiendo derechos. Y en tercer lugar, dentro de estas personas, dar voz a los colectivos más vulnerables.

¿Qué balance hace de aquellos años?

Yo, honestamente, desde mi conciencia, creo que fue un buen trabajo. No sólo mío, sino de los adjuntos y especialmente del equipo de la oficina.

Cambiando un poco de tema. Hace poco salió un reportaje (‘Yo trafico’ en Cuatro) sobre la droga en el Estrecho de Gibraltar. ¿Qué opina de la visión que se dio del Campo de Gibraltar?

No veo la tele. Pero sí puedo hablar de mi visión sobre este tema. Yo tengo una visión bastante contrastada de este problema. Por una parte hay un problemática social que es el narcotráfico que lo hay en muy pocos sitios en España y por otra parte, el movimiento asociativo sobre la droga tampoco lo hay en ningún otro lugar.

Esta tierra tiene muchos problemas pero también movimientos asociativos de todo tipo, que es capaz de abordar los problemas. Yo conozco las dos posturas, la negativa y la positiva. A veces se nombra el Campo de Gibraltar y la gente se queda en el tópico. Pero mira, hace poco en el instituto de un pueblo de Jaén me abordó una chica y me contó que los mejores años de su vida como profesora los pasó en Algeciras. Y esto mismo me ha pasado en Granada, y en más sitios. La gente cuando se queda aquí, se engancha a esta tierra.

Ha sido un hombre polifacético. ¿Nunca deja de aprender?

Es que yo lo necesito. Necesito estar aprendiendo constantemente. Ahora estoy leyendo cosas de los nuevos ámbitos filosóficos, todo lo que es pensamiento abstracto y filosófico me atrae mucho. Todo lo que es teatro, poesía, novela menos pero también. Todo ese campo del arte, exposiciones me interesa… Siempre necesito leer o informarme.

¿Cuántos libros tiene publicados?

Unos ocho o diez, tampoco muchos. Y los que vendrán ahora. Ahora dentro de poco viene otro de ‘Ama a ras de suelo’, que es una recopilación de relatos. Ese todavía no se ha presentado. Hay dos o tres obras de teatro pendientes.

El ritmo de creación me lo va marcando mi conciencia, mi cuerpo… y mi inspiración, aunque siempre trabajando. Luego tengo otro libro de Ensayo, que se publicó en Espasa Calpe, que se llama “Quién ha dicho que vivir sea fácil”. Todavía me lo siguen pidiendo y se vende mucho de segunda mano.

Usted ha tenido muchos reconocimientos a lo largo de su carrera, ¿cuál ha sido el que más le ha emocionado?

El de Doctor Honoris Causa de la Universidad Olavide de Sevilla. Me llegó mucho porque era la consecuencia de una época en la que yo lo pasé muy mal mediando en un encierro de inmigrantes que pudo haber salido mejor y no salió mejor todavía por la obstinación de algunos. Por eso me emocionó especialmente. Lo cual no quiere decir que no te emocione ser el hijo predilecto de tu pueblo, de San Roque, de la provincia de Cádiz o del Campo de Gibraltar. Este me emocionó por el contexto y porque la persona que más se movió, que era Rosario Valpuesto, la rectora, ha muerto y lo sentí mucho.

Cuando vuelve a Los Barrios, ¿nota el calor de la gente?

La gente conmigo es muy amable y cariñosa. Me imagino que habrá gente que no me pueda ver, pero la mayoría de la gente es muy cariñosa. La gente en general se alegra de que me vaya bien. Me siento muy identificado con Los Barrios. Siempre he dicho que soy de Los Barrios.

Por desgracia, pasa poco tiempo en Los Barrios, ¿no?

Por Los Barrios en concreto, sí. Pero sí que visito el Campo de Gibraltar. En mi asociación, Voluntarios por Otro Mundo, tenemos un piso en Algeciras y otro en Jerez. Y la sede la tenemos allí. Y tengo que estar allí porque estamos haciendo intervenciones en distintos barrios con nuestros voluntarios.

Otro de los temas con el que se le ha relacionado últimamente es con el partido político Andalucía X Sí…

Les dije a ellos que contaran conmigo pero yo no estoy en ninguna asociación. Quiero aprovechar esta entrevista para destacarlo. Ahora mismo no estoy por optar por una asociación. Así como asesoro a Podemos o a Izquierda Unida o a quien me pregunte, a ellos también les asesoro pero ahora no me quiero integrar en un partido político.

¿Cómo ve actualmente el nacionalismo andaluz?

Yo creo que el nacionalismo andaluz es necesario, que ha sufrido una pérdida importante de la que es responsable el propio Partido Andalucista, que no supo mantener su independencia y se alió en momentos concretos con quien no debía. Pero creo que los nuevos movimientos que están surgiendo en torno al andalucismo andaluz, creo que podrán dar algún fruto diferente. Para esto es necesario tener muy claras las cosas y saber que el objetivo central de Andalucía no es estar con componendas de unos y otros.

¿Se siente muy andaluz?

Sí, me siento muy andaluz tanto en la forma de ser como en la forma de pensar pero eso no quiere decir que esté en ningún partido. Siempre haré lo que haga falta por Andalucía. Mi trabajo más importante es con los colectivos más vulnerables y también lo hago por el bien de Andalucía. He tenido posibilidades de irme a otro sitio pero siempre digo que en Andalucía, al igual que en Los Barrios es donde me siento yo mismo.

¿Qué tiene Los Barrios y el Campo de Gibraltar para que sea tan atractivo?

A mí me pasa que la tierra me tira mucho. Es algo telúrico.

Por cerrar el círculo, ¿qué libro está presentando ahora?

Se llama ‘Dos de dos Teatro’. Lo he escrito a medias con Juan Carlos Galiana. Este libro está muy vinculado con el anterior de relatos, el de ‘Vidas probables’. La protagonista es una trabajadora social. Las trabajadores sociales en España todavía no son muy comunes en el libro del arte y habría que introducirlas mucho más. Y luego la otra historia del libro es una obra que he escrito a medias con Galiana, sobre la repercusión de los teléfonos móviles en la gente. Se llama ‘Móviles’.

Con muchas preguntas en la cabeza y sin ánimo de querer robar más tiempo a José Chamizo de la Rubia, apagamos la grabadora y nos quedamos a la espera de escucharle hablar en la presentación de su último libro y con el deseo de volverle a ver muy pronto otra vez por Los Barrios, recorriendo nuestras calles.

1 Comentario en José Chamizo: “En Los Barrios me siento yo mismo”

  1. Cuando fue Defensor en plena crisis económica entiendo que le faltó decir en voz alta y clara que se marchaba, porque una cosa es estar ahí presionando y negociando y otra aceptar tanto atropello.

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